Vettonia obliga

Vettonia obliga

Sobre el blog

En este blog quiero recoger algunas de mis lecturas, pasajes de mi vida académica y de mis viajes, así como ideas sobre la cultura y la sociedad actual.

Algunos chilenismos

ViajesPosted by Antonio Martín-Cabello Tue, October 18, 2016 13:26:47

No me resisto a incluir algunos chilenismos. Son aquellos que me resultaron curiosos. Espero no haber metido la pata con ninguno.

"A lo pobre” (ternera, pollo, etc.): Carne con huevos, cebolla frita, patatas y arroz.

“Al tiro”: De inmediato, de golpe. Al lado, junto.

Bajativo: Licor para después de comer.

Barros Luco: Sándwich de ternera y queso (toma su nombre de un antiguo presidente).

Buena onda: Buen rollo, amigable.

Cabro/a: Joven, inexperto.

Cachar (ais): Entender (eis). (Aquí afirman que es un anglicismo, que proviene del inglés “To Cach”, aunque tengo mis dudas pues en la jerga de mi pueblo cachar es hablar mucho).

Carretear: Ir de fiesta, “de marcha”.

Casino: Además del local de juego, hace referencia al edificio de restauración de un edificio.

Chana: Choni, mujer jóven de clase obrera urbana con malos modales.

Chanta: Poco creible, de mala calidad.

Colectivo: Taxi con una ruta fija.

“Con recompra”: Pago con tarjeta (se puede aplazar el pago, “recompra con cuotas”).

Coños: Españoles (despectivo).

Cuecas: Baile regional.

Cuicos: Antiguamente extranjeros bolivianos o peruanos, hoy miembros de la clase alta (similar al pijo/a).

Culear: Follar.

Curtido: Borracho.

Empanada “de pino”: Empanada de carne.

Flaite: Quinqui, jóvenes de clase obrera, malos modales y pequeña criminalidad.

Frica: Pan de hamburguesa.

Gallo/a: Hombre/Mujer.

Gringos: Extranjeros europeos o estadounidenses (despectivo).

Guagua: Bebé.

Harto: Bastante, de sobra.

Huicos: Campesinos (p.e. traje huicos), folclórico.

Lucas: Pesos, coloquial.

Machucársela: Aguantar con un trabajo duro y cansino.

Micro: Microbús.

Mina: Mujer.

Pacos: Carabineros (policía).

Paro: Huelga.

Pebre: Salsa de tomate, cebolla, cilantro y ají. (Por extensión, estoy “hecho pebre”, estoy destrozado).

Pega (la): Trabajo.

Pico: Polla, verga.

Pitcher: Jarra cerveza.

Pololo/a: novio/a.

Porotos: Judías, habas.

Pucha: Desagradable o malo.

Rotos: Antiguamente proletariado urbano, en la actualidad bruto, basto (despectivo).

Schop: Jarra de cerveza.

Taco: Atasco.

Vienesa: Salchicha.





  • Comments(0)//vettoniaobliga.antoniomartincabello.com/#post110

Adenda

ViajesPosted by Antonio Martín-Cabello Tue, October 18, 2016 13:11:02

Como comenté en el primer post del blog, llegué a Chile en agosto de 2011 con la intención de dar clases en una importante universidad del país, pero los estudiantes decidieron ponerse en huelga. A resultas de lo cual me encontré de repente sólo, sin poder realizar el trabajo que tenía pensado hacer y con mucho tiempo libre. Cuando acudía la universidad descubrí que el profesorado, en líneas generales, aprovechaba la huelga para otros quehaceres. Vamos, que los despachos estaban tan vacíos como las aulas. Ante mi desazón Arelis, la secretaria administrativa de la facultad, me aconsejó: “váyase a pasear por el país”. Y, tras dudarlo apenas un momento, me dirigí a los soportales de la Plaza de Armas y me compré una mochila y, en el barrio de Providencia, un par de botas de montaña.

Pude hacer el viaje gracias a una beca de investigación que me concedió la Fundación Caja Madrid. La ceremonia de entrega de becas, a la que era obligatorio asistir, estaba presidida por el ahora tristemente famoso Rodrigo Rato. Creo recordar que también andaba por allí Rafael Spottorno. El objetivo de las mismas era, primariamente, fomentar la “internacionalización” del profesorado de las universidades públicas de la Comunidad de Madrid. Es decir, tratar de evitar el parroquianismo, un mal habitual en nuestra universidad.

En mi caso, decidí concursar, porque siempre he tenido un gusanillo viajero, que parece acrecentarse con el tiempo. La idea de investigar o enseñar fuera no era lo más atractivo, lo importante era dar rienda suelta a mis deseos de conocer nuevas tierras y nuevas personas. Además, por una vez conseguí una ayuda bien dotada económicamente, lo que me permitió dejar a mi familia bien atendida en ese aspecto y tener un capital para moverme libremente por el país.

¿Por qué Chile? La verdad es que no hay una respuesta clara. Apenas sabía nada del país antes de partir. Simplemente tenía un contacto allí, el profesor Jorge Larraín, al que había escrito durante la realización de la tesis y al que había invitado a escribir en el libro sobre globalización que publiqué conjuntamente con Octavio Uña y Jaime Hormigos. Gracias a él, obtuve una invitación para realizar una estancia de cuatro meses en la Universidad Alberto Hurtado. En realidad, podría haber ido más tiempo, un año, pero la universidad ya daba las primeras señales precrisis y no me pareció lo más sensato y si le hubiese dicho a mi esposa que la dejaba con los niños un curso completo pues no sé lo que hubiese pasado.

Echando la vista atrás, creo que en lo personal gané mucho con la experiencia, pero no en lo académico. Hice algunos contactos, firmé un convenio entre ambas instituciones, escribí algunos artículos, finalicé un libro y abrí una línea de investigación sobre turismo mochilero (que ha resultado más interesante de lo que pude imaginar en un principio), pero no fue un viaje que supusiera un giro en mi carrera académica. Eso sí, gané mundo, y en cierto sentido me “internacionalicé” de nuevo, pues desde que viví en el Reino Unido no había vuelto a hacerlo fuera de España. Además, volví a ver las cosas con otro prisma, más abierto y valiente, menos centrado en las pequeñeces que tejen la vida diaria.

En estas entradas he intentado ser preciso, contrastar los datos y no errar demasiado en las apreciaciones. Pero estas notas son, dada su naturaleza, inevitablemente subjetivas. Es mi visión de Chile. Nada más. Algunas afirmaciones serán controvertidas, otras simplemente erróneas. No conozco el país mejor que sus habitantes. Tampoco lo pretendo. He reflejado sin más mi experiencia, lo que he visto, leído, escuchado y aprendido en estas tierras. Por otro lado, muchas cosas han quedado en el tintero (en el teclado, más bien). Pero así debe ser.



  • Comments(0)//vettoniaobliga.antoniomartincabello.com/#post109

A modo de conclusión

ViajesPosted by Antonio Martín-Cabello Tue, October 18, 2016 13:09:28

“Chile, fértil provincia y señalada
en la región antártica famosa,
de remotas naciones respetada
por fuerte, principal y poderosa:
la gente que produce es tan granada,
tan soberbia, gallarda y belicosa,
que no ha sido por rey jamás regida
ni a extranjero dominio sometida.”

Alonso de Ercilla, La Araucana.


La historia de Chile es una historia de lucha por el territorio. Los mapuche lucharon contra los incas, primero, y contra los españoles después (a los que llamaban huincas). La primera incursión la hizo Diego de Almagro y fue bastante infructuosa. Posteriormente, Pedro de Valdivia con muchos menos recursos se asentó en el país y fundó buena parte de las ciudades que todavía hoy aparecen en el mapa.

Isabel Allende narra en una novela Inés del Alma mía los avatares de la conquista, personalizándola en Inés Suárez, amante de Pedro de Valdivia. Con buen ritmo y sin aburrir en ningún momento nos acerca a la historia. Lo más sorprendente es que muchas de las situaciones descritas son plenamente novelescas, en el peor sentido, pero también ciertas. La conquista (aunque pueda ser un término tachado de imperialista, creo que aun es el mejor para describir una situación en que un pueblo mediante una acción militar se adueña de la tierra de otro) fue, como todas, atroz. Los conquistadores eran igual de valientes que de crueles y despiadados.

No me resulta posible valorar Chile de modo conjunto de un modo claro. Mario Vargas Llosa en su Diccionario del amante de América Latina (Barcelona, Paidós, 2006) lo describía como uno de los países más avanzados económica y socialmente del continente. Las recetas económicas neoliberales han hecho de Chile, afirmaba, una de las economías punteras. Existían, sin embargo, contradicciones, pues las zonas rurales aún vivían atrasadas respecto a las urbanas. Esto lo puedo corroborar, porque cuando se sale de los aceros y neones santiaguinos o de las pulcras zonas residenciales de Viña del Mar, uno encuentra un Chile más pedestre donde la gente tiene problemas para llevar un plato de comida todos los días a la mesa (visitamos a una familia en Curacaví, una población a unos 50 kilómetros de Santiago, que nos invitó a comer en su casa y allí nos comentaron que la pasta y el arroz hacían pasar mejor la semana cuando no había otra cosa para comer).

Pero quizá lo que más desazón le producía a Vargas Llosa era el origen de esa prosperidad. Consideraba que la dictadura era anómala, pues en general estas tienden a generar sistemas estatales fuertes y voluminosos. Sin embargo, en Chile había producido un Estado fuerte pero pequeño y eficaz, del gusto liberal. La causa de esta anomalía no aparece clara en su escrito. En este blog he ido recogiendo algunos aspectos de la economía chilena. Creo que tiene grandes potencialidades, pero también graves carencias. Sigue siendo una economía extractiva basada en la explotación de los recursos naturales a la que se ha superpuesto un pujante sector servicios. En la región de La Araucanía, por ejemplo, todavía existen conflictos por la apropiación del territorio de los mapuches, ahora en forma de grandes proyectos hidroeléctricos. Sin embago, hay poca creación y generación de valor. Ese es su principal hándicap.

Lo peor del desarrollo económico chileno no se encuentra en las grandes cifras. Vargas Llosa decía que tras el jarabe liberal, amargo y difícil de tragar, ya se veían los frutos del desarrollo económico. Puede ser cierto, pero solo para una parte de la población. El grueso de la misma recibe un escaso salario por su trabajo con el que han de costear todos los aspectos de su vida, ya que el Estado poco les da (la sanidad y la educación son privadas en su mayor parte). La desigualdad es muy acusada. Aún recuerdo como una de las primeras veces que compraba en un supermercado cerca de mi apartamento en Santiago, la cajera me ofreció pagar “con cuotas” un par que paquetes de galletas y un litro de leche. Le contesté que no, sin saber muy bien a qué se refería. Luego me enteré de que es habitual que la gente con menos ingresos pague a plazos la compra diaria. La bonanza económica chilena esconde estas cosas: los trabajadores han de financiar las compras diarias para ir tirando. Los bancos, es de suponer, les cobrarán un magnífico 24% al ser una compra a crédito con una tarjeta.

Chile es un país paradójico: quizá el más aislado de América Latina y, al tiempo, el más inmerso en el mundo global. Esto produce que la identidad chilena sea contradictoria. Según el sociólogo Jorge Larraín, la identidad chilena actual se estructura en torno a una serie de rasgos: clientelismo, tradicionalismo y sociedad civil débil; despolitización, revalorización de la democracia formal y de los derechos humanos; autoritarismo, machismo, legalismo y racismo oculto; fatalismo y solidaridad entre las clases excluidas; religiosidad; mediatización de la cultura y eclecticismo; consumismo, ostentación y fascinación con lo extranjero; y un cierto malestar en la cultura. Este conjunto de rasgos muestra, desde mi punto de vista, un país en el que coexisten tendencias modernas y premodernas, con una marcada inclinación hacia los valores de la cultura capitalista.

Lo cual no evita que lo religioso siga siendo importante para una parte de la misma. Cuando visité el Campus de San Joaquín, de la Universidad Católica, pude comprobar el amplio seguimiento que tenían los servicios religiosos entre los alumnos de la institución. Mientras, los locales de ocio nocturno santiaguinos se encuentran llenos de jóvenes haciendo música y buscando nuevas formas de expresividad.

Los valores religiosos también continúan teniendo peso. En las Termas de Puritama, cerca de San Pedro de Atacama, vi a muchas jóvenes que se bañaban con una camiseta sobre el bañador. La exhibición del cuerpo continúa siendo vista como impúdica en algunos ambientes. Y, por contraste, en Santiago me entregaron en la calle panfletos con publicidad de hoteles por horas para parejas y todavía se pueden ver Cines X. Una sociedad en transición, sin duda, también en lo cultural, desde valores tradicionales y católicos a valores modernos (o post-) y seculares.

En todo caso, no creo que se pueda dar una imagen cerrada del país. Todas las sociedades complejas viven presas de los matices y las variaciones. Una sociedad vibrante. He escrito mucho del país, pero lo mejor sin duda de Chile son los chilenos. A decir verdad, en los meses que estuve allí no me sentí nunca maltratado. Tal vez los primeros día un poco solo, pero no rechazado. Al contrario, cuando conocía gente siempre me sentía bien tratado y acogido. Y puedo decir que hice amistades. En especial, he de recordar a Juanjo, con el que sigo teniendo contacto (las tecnología favorecen mucho esto). Nos conocimos en la barra de un bar –las costumbre españolas son difíciles de perder– y a partir de ahí compartimos muchos y buenos ratos juntos. También a Marcelo o a Alejandro, por mencionar a aquellos con los que tuve más trato. Sin ellos, mi viaje no hubiese sido lo que fue.



  • Comments(0)//vettoniaobliga.antoniomartincabello.com/#post108

Carreteando

ViajesPosted by Antonio Martín-Cabello Tue, October 18, 2016 12:59:01

Chile, sobre todo Santiago, es un sitio estupendo para carretear, es decir, para salir de fiesta. La vida nocturna es muy animada y la juventud tiene ganas de fiesta. Es verdad que los chilenos son serios, discretos y en muchos sentidos familiares, pero también les gusta salir a divertirse. Los restaurantes y bares de copas en Santiago suelen estar muy concurridos incluso los días centrales de la semana. El domingo, sin embargo, es un desierto. Es el día para la familia, por lo que es mejor no hacer muchos planes.

Bellavista es el barrio más famoso para ir de carrete, aunque en Providencia, Centro, Vitacura, Brasil o las Condes también hay zonas animadas. La fiesta, como en España, comienza tarde, a eso de las once de la noche y se extiende hasta las tres o cuatro de la madrugada. Es posible, no obstante, extender la noche si se acude a algún after o discoteca. Si a eso le añades que Santiago suele ser punto en el que actúan las mejores bandas internacionales de pop y rock, la cosa pinta muy bien en lo de divertirse.

Una cosa interesante de Santiago es la gran profusión de pequeños grupos musicales. Es, por tanto, frecuente encontrar locales donde se toca música en directo. En los locales se pueden escuchar todos los estilos de música y no suele haber graves problemas de seguridad. Como es natural, siempre puede estallar alguna pelea, pero la noche es tranquila y en líneas generales no hay mayor problema en salir por ahí y tomar unos tragos.

También he de decir que yo salía de fiesta, pero no tanto como cabría imaginar. La edad no perdona y si uno quiere visitar el país de día no puede dedicarse a festejar sin pausa durante la noche. Además, ya no soy tan joven y en ciertos ambientes tampoco me sentía demasiado a gusto. Pero no lo voy a negar, disfruté la noche santiaguina.



  • Comments(0)//vettoniaobliga.antoniomartincabello.com/#post107

Comer y beber en Chile

ViajesPosted by Antonio Martín-Cabello Mon, October 17, 2016 18:59:27

Ha llegado el momento de hablar de una de las mejores cosas de Chile: su gastronomía. Si os gusta comer visitad el país, si no os gusta demasiado o queréis mantener la línea no lo hagáis. La comida y la bebida son excelentes y, además, no están mal de precio. Con esto último, sin embargo, hay que tener cuidado. No se está en el sudeste asiático. Para comer y beber bien hay que gastar dinero (un poco menos que en España, pero no tan poco como me hubiese gustado). Eso sí, la calidad suele ser buena y uno sale satisfecho de los restaurantes, bares y tabernas.

No sé por dónde empezar, la verdad. Quizá lo más típico son los asados chilenos. Estos lejos de hacerse en un horno, como indica el nombre, son una parrillada de carne. Un buen asado suele tener carne de vacuno (lomo liso, vetado o entraña), carne de cerdo, pollo, chorizos criollos y prietas (morcillas). Todo ello se sirve acompañado de ensaladas y pebre. Este último es un aliño omnipresente en la gastronomía chilena. Se sirve en todas las comidas y es habitual tomarlo como entrante sobre pan antes de comenzar a comer. Lleva cebolla, tomate, ajo, cilantro, ají, aceite, vinagre o limón.
Otros platos habituales son las cazuelas (guisos muy variados), porotos con almejas o con riendas, las empanadas rellenas de todo lo que se pueda imaginar, el pastel de choclo, los mariscos (ostiones, picorocos, machas, choros, erizos, locos, jibias o langostas), los pescados (pejerreyes, congrio, merluza o salmón –de este último en el sur del país hay gran cantidad de piscifactorías–), ossobuco (tradición alemana), ensalada chilena, croquetas y un largo pero largo etcétera. Algo que hacen muy bien, aunque el más famoso es el peruano, son los cebiches. También en esta línea se puede comer carne molida (picada para nosotros) en “crudo”, es decir, aliñada con lima o limones y mostaza, o en “Steak tartare”, parecido pero la carne mezclada con huevo crudo. Y de postre solo cito uno: leche asada. (Por cierto, si pasais por Santiago de Chile debeis comer en el "Liguria Providencia", daos el capricho, no os arrepentiréis).
En caso de no querer hacer una comida de mantel y servilleta, en Chile también es un paraíso para la comida rápida (y sin acudir a los Macdonald o Burguer King de turno). Se puede pedir una “chorrillana”, es decir, una bandeja de patatas cubierta de tiras de carne de vacuno, vienesas (salchichas), huevos o cebolla pochada o frita. Los ingredientes sobre las patatas varían de un restaurante a otro y de una región a otra. También un lomo “a lo pobre”, es decir, un plato combinado con lomo, patatas fritas, huevos y cebolla pochada.

Por otro lado, las vienesas son muy populares. Son nuestros perritos calientes. Pero allí lo habitual es tomar un “completo”, que es un perrito caliente cargado, pero cargado de todo tipo de aliños. Los más habituales son la palta (guacamole), chucrut, tomate cortado en dados, ají, kétchup, mostaza o mayonesa. Pero caben otros dependiendo del gusto de la clientela o del cocinero.

Y donde la comida rápida llega a la excelencia es con los “sanguches” chilenos. Se sirven en distintos tipos de pan (frica, marraqueta, etc.) y lo que más llama la atención al extranjero es que existen gran cantidad de tipos de sándwich diferentes con nombres ya establecidos: Barros Luco, Barros Jarpa, Lomito, Mechado o, entre otros muchos, Chacarero. Habitualmente se anuncian así y no se explicitan los ingredientes, que el cliente ya conoce de antemano. Mi recomendación es pedirlos todos, no en el mismo día claro, para así poder elegir el que más se adapte a tu paladar. A mí me gustaba sobre todo el Chacarero con “harto ají”.

En cuanto a las bebidas, los españoles llevaron la tradición vitivinícola al país y tienen muchísimas variedades de uva, bodegas y marcas. En el vino, como ocurre en todos los países productores, hay una gran diversidad de calidades: desde el peor vino peleón (para hacer calimocho llamado allí jote) a vinos de altísima calidad. La principal diferencia, desde mi punto de vista, es que envejecen menos los vinos en barrica y además suelen elaborar “varietales”, es decir, vinos de un único tipo de uva. La más representativa del país es Carménère. Esta cepa se consideraba extinta en Europa, donde la filoxera acabó con ella, y sobrevivió en Chile. También elaboran buenos vinos con la variedad Pinot Noir, Cabernet Sauvignon o, entre otras, Merlot. He de decir que probé muchas y me quedo con los Carménère y los Pinot Noir. Todos ellos, además, tienen unos precios estupendos incluso en las mejores marcas. El vino chileno me entusiasmó, porque además coincide con mis gustos: no me gusta demasiado el vino pasado de madera y, por tanto, disfruto mucho de aquellos caldos más ligeros y afrutados.

Como derivación del vino se encuentra el Pisco chileno, un aguardiente que se produce destilando el vino. Los mejores suelen añejarse en barricas de roble, convirtiéndose en una bebida de sabor parecido al coñac. Las dos marcas que ví con más frecuencia eran Capel y Alto del Carmen, aunque existen muchísimas más. Como curiosidad, suelen ser de diferentes graduaciones, encontrándose de 35, 40 y 45 grados. Recomiendo este último, es más puro y si uno se excede la resaca es menos horrible. Los chilenos suelen tomarlo antes de comer como aperitivo en el llamado Pisco-sour. Está muy bueno, pero no es apropiado para los estómagos delicados pues suele producir acidez (deben evitarse, además, los industriales de venta en grandes superficies). Y como copa suelen tomarlo mezclado con cocacola: el famoso piscola. Su sabor es similar al antiguo “España”, es decir, coñac con cocacola. Recomendable.

Después de comer tienen costumbre, aunque no tan extendida como aquí, de tomar una copa o “bajativo”. Los más populares son el licor de almendras (amaretto), menta y el araucano. Este último es el más especial. Es un licor de hierbas de color negruzco. Sabe un poco como el Fernet, aunque más intenso. En sus orígenes, dicen, fue un tónico de venta en farmacias y, la verdad, si tiene algo de sabor a jarabe de regaliz.

Las cervezas también son magníficas. Chile tiene una gran tradición cervecera fruto de las emigraciones centroeuropeas del siglo XIX. Me gustaba especialmente la Kuntsmann Torobayo (tostada), aunque la lager o la negra también eran muy buenas. Pero existían muchas más marcas, nacionales o propias de regiones del país, de gran calidad: Cristal, Escudo, Del Puerto o, entre otras, Austral.



  • Comments(0)//vettoniaobliga.antoniomartincabello.com/#post106

Isla de Pascua (y V)

ViajesPosted by Antonio Martín-Cabello Fri, October 14, 2016 19:51:44

La última noche fuimos a ver un espectáculo de danzas y cantos tradicionales. El espectáculo, pese a estar orientado al turista, tenía mucha fuerza y resultó interesante de principio a fin. Esa noche había, además, una fiesta en el local para los participantes en el campeonato sudamericano de canotaje, que se desarrollaba esos días en Rapa Nui. Se encontraba allí el millonario chileno Leonardo Farkas. Todos degustaban una “res al palo”, es decir, una vaca abierta en canal y asada entera, acompañada de abundantes bebidas. La noche, pese a mis recelos iniciales, resultó interesante y divertida.

El tal Farkas, del que cuentan gran cantidad de anécdotas ensalzando su generosidad, es un recién llegado a las clases dirigentes chilenas. La élite empresarial, política y cultural chilena es una casta estructurada y autoconsciente, que defiende con fuerza sus privilegios. Los mismos apellidos se encuentran en todos los intersticios de la sociedad chilena. Larraín, Matte, Piñera, Luksic, Fabri, Said o, entre otros, Huidobro son frecuentes entre la alta sociedad. Uno, cuando revisa los consejos de administración de las universidades, las presidencias de las empresas o los gabinetes ministeriales, tiene la sensación de estar en un cortijo, donde los puestos están reservados de antemano para ciertas personas. Puede que esto pase en todos los países, España es un buen ejemplo, pero aquí tal vez por mi condición de extranjero o por el pequeño tamaño del país, se nota más.

Un distintivo de esta élite –una marca de esta clase ociosa, de la que habló con profusión Veblen– es que, en general, todos cursaron sus estudios universitarios en la universidades locales, para terminar en haciendo un postgrado en Europa o los Estados Unidos. Los estudios de economía en Estados Unidos y de ciencias sociales y humanidades en Europa. Sin el master o el doctorado en el extranjero es prácticamente imposible encontrar un puesto decente en la universidad o en la dirección de las empresas.

El caso es que Farkas visitaba Isla de Pascua y pagaba una vaca a los regatistas, pero la isla tenía sus propios problemas que el gobierno chileno, y su élite, tampoco solucionaban. Pongamos un ejemplo: la asistencia hospitalaria. Allí hay un hospital a base de barracones instalado por el ejército chileno. La situación anterior mejoró, porque al menos cubre las enfermedades más comunes. Esto es, no mueres de una apendicitis. Los problemas vienen cuando es algo más grave. Si el hospital no puede intervenirte, los habitantes de Pascua deben desplazarse a Chile. En caso de poca gravedad, lo harán en vuelo regular (5 horitas) y si es más complicado deberá hacerlo en un avión medicalizado. Aquí viene el problema, según nos contó en la playa una rapanui mientras tomábamos unas cervezas, pues la asistencia sanitaria chilena no lo cubre. O tienes un buen seguro privado o lo pasarás mal. (Consejo al turista: llevar un buen seguro privado, no todo es perfecto en el "paraíso"). En todo caso, lo conveniente sería tener un avión medicalizado permanentemente en la isla.

Abandonamos Isla de Pascua con mucho pesar, pues habíamos pasado unos días estupendos en la misma.



  • Comments(0)//vettoniaobliga.antoniomartincabello.com/#post105

Isla de Pascua (IV)

ViajesPosted by Antonio Martín-Cabello Fri, October 14, 2016 19:46:03

Unas palabras sobre los moáis. Estos son las famosas estatuas antropomorfas que se encuentran diseminadas por toda la isla. Suelen estar situadas en la costa, mirando hacia el interior. Y los que vi con mayor frecuencia suelen formar agrupaciones sobre una larga base de piedra. Los moáis son la parte más visible de los monumentos, que se componen de tres elementos. La base es el llamado ahu. Sobre la misma se sitúan los moáis propiamente dichos. En la cabeza de los mismos se situaba un pukao o sombrero de piedra rojiza. Finalmente, los ojos se solían rellenar con coral blanco para darle sensación de vida al conjunto.

He leído y escuchado en algunos programas de “misterio y ocultismo” que se desconoce la utilidad de estas enormes estatuas. No hay tal misterio, son monumentos funerarios. La base, el ahu, es una gran mastaba en la cual se enterraban los líderes de la comunidad rapanui. Hay una en especial que suele llamar la atención de estos programas, porque se compone de grandes piedras de distintos tamaños finamente encajadas (véase la foto). Parece ser que fue una de los primeros ahu en construirse y tiene una construcción más “fina” que los posteriores. Además, recuerda a las construcciones incaicas y algunas del antiguo Egipto. Esto, como parece lógico, ha dado pie a todo tipo de teorías de extraterrestres. Esta hipótesis no merece más comentario por mi parte, sobre todo por la falta de pruebas para sustentarla.

Hay, sin embargo, un misterio real. Los moáis se construían en una ladera de un volcán del interior de la isla (se pueden ver varios abandonados a medio construir e incluso algunos preparados, y también abandonados, para ir a su destino). Eran enormes y muy pesados. El misterio es como los transportaban hasta su emplazamiento en la costa. Hay varias hipótesis: trineo de madera, troncos bajo el moái –el uso de árboles contribuyo, afirman, a la deforestación de la isla y a la crisis ecológica mencionada antes– y, la más novedosa, caminando. Esto de caminar es curioso. Según las leyendas, los moáis iban “caminando” hasta el ahu. Los arqueólogos han comprobado que poseen una base redondeada y que, tal vez, los antiguos rapanui ataban cuerdas a la cabeza del moáis y con movimiento de un lado a otro iban haciendo avanzar lentamente la gran estatua como si anduviese.

La isla cuenta, además, con dos buenas playas, una abierta al público y otras cerrada, al estar cerca de un acantilado donde se producen desprendimientos. La gente va a las dos y, desde mi punto de vista, es mejor la del acantilado. Allí nos bañamos rodeados de peces de colores. No he visto agua de mar más clara. Un tipo a mi lado tomo un pez globo entre las manos y luego lo devolvió al agua.

También se pueden visitar algunas cuevas volcánicas de fácil acceso. Fuimos a ver en una de las construcciones rapanui una piedra volcánica perfectamente esférica. En teoría no era de la propia isla. Los primeros pobladores debieron traerla desde la Polinesia en sus primeros viajes. Debía tener gran cantidad de metales, pues volvía locas las brújulas situadas cerca de la esfera. La costumbre era tocarla, pues supuestamente tenía propiedades curativas generalizadas. Nos dijeron que allí acudía gente de muchas partes del mundo para poner las manos sobre esa roca.



  • Comments(0)//vettoniaobliga.antoniomartincabello.com/#post104

Isla de Pascua (III)

ViajesPosted by Antonio Martín-Cabello Fri, October 14, 2016 19:39:08

Para recorrer la isla, alquilamos un pequeño todoterreno: un Suzuki Jimmy. Resultó muy divertido y fácil de conducir. Además, para viajar por una isla de apenas 24 kilómetros entre sus puntos más alejados, es más que suficiente. Es conveniente llevar un 4x4, aunque sea en miniatura como este. Los caminos fuera de la ciudad son todos de tierra y si llueve, algo frecuente en ciertas épocas, es fácil quedar enfangado. Los coches de alquiler, además, son caros y debes alquilarlos sin seguro a costa de una tarjeta de crédito. Si tienes un accidente, difícil dado el bajo nivel de tráfico de la isla mas no imposible, la reparación irá a tu costa y no debe ser barata, pues todos recambios deben venir de Chile.

Es una isla pequeña, con un clima templado aunque no demasiado caluroso. Damián se quejaba del clima, pues las Canarias eran mucho más cálidas. La temperatura media es de unos 20ºC. Esta cubierta de un manto verde y tiene algunos árboles, aunque en general está bastante despejada de maleza y zonas arboladas. De origen volcánico, la isla tiene tres cráteres inactivos. En ellos se almacena el agua de lluvia.

La población tiene un origen polinesio. Durante algunos años hubo polémica, pues también se mantenía su posible origen americano. Thor Heyerdahl con su famosa expedición Kon-tiki trataba de mostrar la viabilidad de esta teoría. Sin embargo, los estudios genéticos actuales parecen mostrar que son polinesios y la verdad es que nada más verlos da esa impresión. Parecen maoríes. Las mujeres eran muy hermosas de jóvenes y muy gruesas al envejecer. Los hombres suelen ser musculosos y no engordan tanto con el paso de los años. Tanto los hombres como las mujeres suelen ser altos.

Nos contaron algunas leyendas sobre el origen de esta población. Según las mismas, los rapanuis provienen de una tierra lejana que se hundía en el mar (la posible interpretación podría ser algún tipo de catástrofe natural en su originaria isla de la Polinesia). Mandaron a siete exploradores en busca de una nueva tierra y encontraron Rapa Nui. Tras volver con noticias a la polinesia, condujeron a su pueblo a su actual asentamiento. En el interior de la isla se encuentran siete moáis, supuestamente construidos para albergar las tumbas de los siete exploradores. Son los únicos moáis que miran hacia el mar, porque el resto lo hacen hacia el interior de la isla.

Estos primeros pobladores prosperaron y construyeron una sociedad jerarquizada. Llegaron a ser unos 10.000 habitantes en un espacio muy reducido. La consecuencia de esta superpoblación fueron guerras constantes, nos hablaron incluso de canibalismo, y cambios en la estructura política de la isla. De esto había leído en un libro de Jared Diamond, Colapso, que explica la debacle en clave ecológica: se superó la capacidad de carga del territorio.

En clave mítica se habla de una guerra entre dos grupos: los orejas cortas o clase trabajadora y los orejas largas o clase dirigente. Los orejas largas dominaban la sociedad y hacían trabajar a los orejas cortas, entre otras cosas erigiendo los moáis en honor a los dirigentes. Se produjo una guerra civil, donde se derrocó a los orejas largas. Prueba de ello, se aduce, es que en los moáis fueron derribados por los propios isleños.

Sea esta explicación real, o se tratase de un proceso diferente de confusas guerras tribales, el caso es que cambió el tipo de sistema político y el tipo de monumentos. No se construyeron más moáis (se dejaron abandonas algunos a media construcción) y se estableció un sistema de liderazgo anual a través del rito del hombre-pájaro (Tangata manu) realizado en un poblado construido a ese propósito en lo alto de uno de los volcanes. Con el mismo, accedía a la jefatura el hombre que pudiese coger el primer huevo de un pájaro. Era una prueba atlética muy complicada y exigente.

La llegada de los europeos complicó aún más la cosa para los rapanuis. Trajeron consigo enfermedades que diezmaron su población y también arribaron barcos esclavistas. Tomaron gran cantidad de rapanuis para llevarlos a trabajar a Perú. Un repoblamiento posterior y la protección de esta etnia permitieron aumentar la población hasta llegar a los 2.000 rapanuis que viven en la isla en la actualidad (acompañados de unos 3.000 habitantes procedentes en su mayoría de Chile).



  • Comments(0)//vettoniaobliga.antoniomartincabello.com/#post103

Isla de Pascua (II)

ViajesPosted by Antonio Martín-Cabello Fri, October 14, 2016 19:35:01

Siguiendo una de las recomendaciones de Damián, fuimos a bucear. La isla es uno de los mejores lugares del mundo para hacerlo, porque el nivel de plancton es muy bajo y se tiene una visibilidad magnífica debajo del agua. La idea era hacer un bautismo, es decir, una pequeña inmersión con bombonas de oxígeno, acompañados de un buzo experto. Sole, desde el comienzo, se mostró reacia. Pero una vez allí no pudo con ello.

Al final, me sumergí sólo con el guía y fue una experiencia interesante pero agotadora. Realmente no haces un esfuerzo físico grande, pero los nervios unidos a la necesidad de controlar la respiración en todo momento y la incapacidad de controlar tus movimientos hacen que todo te resulte muy pesado. Además, el hecho de estar descomprimiendo la presión sobre los tímpanos todo el tiempo también resulta muy molesto. Pero, a pesar de todo, disfrute de la inmersión.

Bajamos unos diez metros, el máximo permitido para la primera experiencia, y permanecimos una media hora. La verdad, perdí la noción del tiempo, pues me pareció haber estado menos de cinco minutos. Allí pude ver gran cantidad de peces de colores, y los puede incluso tocar, corales y erizos de mar. El “maestro” me hizo unas fotos entre la fauna marina.

Descansamos por la tarde, dando un paseo por Hanga-Roa, y fuimos a cenar. La gastronomía en la isla está muy bien, sobre todo si te gusta el pescado. Siempre recordaré el cebiche de atún, aunque también tomamos otros pescados de la zona muy sabrosos. Uno de los días se lo compramos a unos rapanuis a primera hora de la mañana, pues salen muy pronto a faenar, sobre la trasera de un pickup. Después los hicimos a la brasa en una de las cuevas de la isla (lo pudimos hacer gracias a nuestro amigo canario, pues solo los lugareños pueden hacer fuego). Deliciosos.

Comer y beber solo tienen un inconveniente en Isla de Pascua: es muy caro. Excepto el pescado, algo de carne y fruta, todo lo demás es importado desde Chile. Tienen hasta una cerveza local, de buena calidad, pero como no vi campos de cebada en la isla he de suponer que o bien importan la materia prima o simplemente es una cerveza chilena etiquetada para la isla. En todo caso, dormir y comer en Isla de Pascua es oneroso y merma las reservas del viajero, sobre todo si no tiene gran capacidad adquisitiva. Además, las tiendas de comestibles también son caras.

  • Comments(0)//vettoniaobliga.antoniomartincabello.com/#post102

Isla de Pascua (I)

ViajesPosted by Antonio Martín-Cabello Fri, October 14, 2016 12:31:14

Viajé a Isla de Pascua acompañado de mi mujer, que había llegados unos días antes para pasar un par de semanas conmigo. El vuelo a Isla de Pascua es relativamente largo: unas cinco horas. Pero se hizo breve, ya que fue muy reposado y además pude ver un par de películas que me interesaban. Recuerdo sobre todo una de ellas, una película chilena que se estrenó por aquel entonces sobre la vida de Violeta Parra. No era gran cosa, pero me gustó mucho la ambientación. Los paisajes desnudos eran media película.

Nos alojamos en unas cabañas regentadas por un canario y una madrileña en Hanga-Roa, la única población de la isla, llamadas de un modo poco original: Rapa Nui Aventure. En general, casi todos los alojamientos son cabañas y hospedajes rurales, si se exceptúan un par de hoteles de lujo. El pueblo, porque realmente lo es, conserva todo su encanto, ya que el impacto del turismo es muy reducido. La isla se encuentra protegida por las autoridades y el número de turistas que llegan cada año es limitado.

El canarión se llamaba Damián. Nos contó su historia, cuanto menos curiosa. Parece que pasó su infancia en las Canarias, hasta que a los trece o catorce años trasladaron a su padre a la península. Entonces él, que no deseaba vivir en ella, inició trámites legales para evitarlo. El juez lo entrevistó y, finalmente, decidió emanciparle legalmente. Como consecuencia de ese hecho, volvió a Canarias. Allí, pasando de un trabajo a otro, conoció a un Rapa-Nui del cual se hizo amigo y le invitó a la isla. Esta le gustó tanto que decidió afincarse allí. Ahora está integrado y es el único europeo al que el consejo tribal le ha concedido tierras.

En Isla de Pascua, la tierra es propiedad de sus habitantes Rapa-Nui, que la distribuyen a razón de una hectárea por familia. Esta tierra es transmisible de padres a hijos, pero no enajenable fuera de la comunidad tribal. En consecuencia, si un individuo no deja descendencia, sus tierras revierten de nuevo en la comunidad. A Damián, le concedieron un lote, que puede legar a sus hijos, pero en ningún caso vender a un tercero.


Él y su compañera, Sandra, viven de las cabañas y de los cursos de buceo que imparte. Es decir, el turismo, así como la huerta y los animales que tienen en la finca, son su principal fuente de ingresos. Eso les permite llevar una vida modesta, como al resto de habitantes de la isla, pero sana y, sobre todo, muy relajada. Me confesó una noche que Pascua es uno de los pocos sitios en el mundo en el cual se puede vivir prácticamente sin trabajar.



  • Comments(0)//vettoniaobliga.antoniomartincabello.com/#post101

Perito Moreno

ViajesPosted by Antonio Martín-Cabello Tue, October 11, 2016 14:39:57

Cuando regresamos al Perito Moreno decidimos ir a visitar el Glaciar Perito Moreno. La verdad es que teníamos apenas un día para hacerlo. Contratamos una excursión en autobús desde Puerto Natales y, la verdad, fue un error. El glaciar se encuentra a unos 350 kilómetros de Puerto Natales, pero el trayecto se hacer eterno. Además, se debe pasar el puesto fronterizo y siempre se producen retrasos. Estos, para más complicación, cierran por la noche. De hecho, cuando volvíamos encontramos el puesto cerrado y tuvimos que ir a otro paso más lejano, creo que en Rio Turbio, que lo hacía más tarde.

En fin, el resultado fue un día pasado prácticamente en el autobús para estar unas horas viendo el glaciar. Lo más sensato, sin duda, hubiese sido cruzar la frontera en autobús, pasar un día en El Calafate –la población tiene, además, una animada vida enfocada al turista– y visitar tranquilamente el Perito Moreno. Pero no disponíamos de tiempo.

El viaje fue muy pesado. Recuerdo ver pasar kilómetro tras kilómetro de estepa por la ventanilla, mientras el conductor bebía mate que le cebaba el guía y escuchaba una y otra vez un mismo casete. No sé el motivo, si tenían solo uno o algún tipo de fijación, pero ponían el mismo una y otra vez sin descanso.

El glaciar es maravilloso. Lo vimos desde unos barcos que se acercan al mismo y también desde el mirador. Hay excursiones para recorrer un pequeño tramo del glaciar a pié. Hubiese estado bien, pero como dije, el avión nos esperaba el día siguiente y no pudimos hacer mucho más.



  • Comments(0)//vettoniaobliga.antoniomartincabello.com/#post100

Torres del Paine

ViajesPosted by Antonio Martín-Cabello Fri, October 07, 2016 11:20:59

Decidimos visitar las Torres del Paine y hacer la famosa “W”. La verdad, no la hicimos entera pues no completamos algún tramo, pero sí en su mayor parte. El trayecto está muy bien organizado, con autobuses hasta los puntos de partida, trasbordadores para atravesar los lagos y buena señalización en todos los tramos que se deben completar a pié. Además, los albergues son muy buenos (también las zonas de acampada).

El primer día, tras dejar nuestras cosas en el albergue, caminamos y nos acercamos al Glaciar Grey. Forma parte del llamado Campo de hielo Patagónico Sur, la mayor mole de hielo a parte de los polos. El clima fue estupendo durante esos días, pero cuando soplaba el viento desde el glaciar sentíamos como se nos congelaba todo el cuerpo. En invierno debe ser un lugar terrible y muy poco transitable.

El siguiente día hicimos la pata media de la famosa W y dejamos para el último la subida hacia el mirador de las Torres. El lugar, en general es de un enorme interés y belleza. Combina en la parte baja la aridez de la estepa patagónica con paisajes de media y alta montaña. Todo el recorrido está salpicado de ríos, arroyos y grandes lagos de un intenso azul. En la fauna destacan los guanacos, omnipresentes, y en las alturas los cóndores. También hay pumas, pero por fortuna no vimos ninguno.

Durante nuestra visita, además, estábamos en verano y los días en esa latitud parecían no acabar. Tras la primera jornada, terminamos en el bar del albergue tomando cerveza Austral. No fuimos los primeros en llegar, pero si los últimos en irnos. Viendo la puesta de sol, que parecía no retirarse nunca, acabamos con las reservas de cerveza del lugar.

En general, el recorrido habitual no es de gran exigencia en cuanto a su dificultad. Se hace largo, pues las distancias son enormes, pero no es excesivamente duro. Las cuestas se hacen más duras solo cuando se sube hacia las Torres. De todos modos, casi todos los visitantes lograban realizar el trayecto. Solo un matrimonio británico entrado en años y con muchos kilos de más nos dijeron que habían preferido permanecer en el refugio, pues no se veían capaces de hacer el camino.



  • Comments(0)//vettoniaobliga.antoniomartincabello.com/#post99

El chileno y el europeo

ViajesPosted by Antonio Martín-Cabello Fri, October 07, 2016 10:47:12

Chile es un país que está cambiando muy rápidamente sus valores. Esto se nota especialmente entre la juventud. Una generación de chilenos tiene una moral mucho más relajada y tiene otras expectativas sobre su vida. En Puerto Natales coincidimos y nos fuimos a tomar algo con un grupo de chicos y chicas que encontramos andando por la calle. Mientras fumaban unos canutos, conducta allí mucho menos socialmente aceptada que en España, nos comentaron que les encantaba el acento español. Nos imitan como nosotros a los vascos. Cuando les preguntamos si eran de allí, pues también hay visitantes de otras partes de Chile, contestaron: “Sí, pero no nos gusta”.

Una sensación que tenía permanentemente al tratar con los chilenos es que todos querían estar con un europeo. Es más, pienso que lo que realmente querrían es estar en Europa. Este hecho, además, es más frecuente cuanto más clara tienen la tez y mejor posición económica ostentan –ambos hechos, lamentablemente, siguen yendo parejos en muchas ocasiones–.

En todas las conversaciones, al hablar de mi país encontré una de las siguientes posiciones. O bien me contaban sus viajes por Europa o bien su deseo de cruzar el charco. Curiosamente muy pocos hablaban de viajar a los Estados Unidos, pese a que quizá sea un destino de migración más habitual. En el imaginario, Europa es la matriz y todos desean acabar o, al menos, pasar una temporada allí. Luego, probablemente, vuelvan, ya que la nostalgia del hogar es un sentimiento universal, pero el deseo está ahí. Durante mi estancia, el diario La Tercera publicó una encuesta en la cual el 85% de los chilenos afirmaban tener deseos de trabajar en otro país y, de esos, la mayor parte dirigían sus anhelos a Europa (en España, por comparación, sumergidos en una de las crisis económicas más profundas que se recuerdan, las encuestas hablaban de que el 65% de los españoles deseaban trabajar fuera de su país).

Digo conscientemente Europa y no España, pues existen importantes contingentes de población con orígenes alemanes o, por ejemplo, británicos. Además, cuando hablaba con las más diversas personas, sobre todo si son de las clases más favorecidas, todos tenían una curiosa versión del proceso migratorio de sus antepasados. En general, solían enfatizar los elementos europeos, eliminando las posibilidades de mezcla con la población local, y sostenían descender de familias nobles. Alguno incluso me dijo al hablar sobre el tema que solamente emigraron desde España las personas de alta cuna, “como queda recogido en el Archivo de Indias”. Con otras justificaciones, el argumento se repite en el caso de los inmigrantes de origen alemán. Además, y aquí se muestran profundos prejuicios, los españoles llegados a Chile eran godos, enfatizando sus rasgos norteños: altura, pelo rubio y tez clara.

En muchas cosas, el pensamiento colonial no ha desaparecido. Todavía una parte importante de la población se ve a sí misma como población europea trasplantada a otro continente. Esta visión, además, se refuerza en Chile, porque su aislamiento histórico del resto de América Latina ha fomentado el deseo de unirse a la matriz cultural que se considera más avanzada, desarrollada y sofisticada. Opera una lógica similar al deseo español de asimilación con Europa que desde el siglo XIX articula nuestra política y cultura.



  • Comments(0)//vettoniaobliga.antoniomartincabello.com/#post98

Puerto Natales

ViajesPosted by Antonio Martín-Cabello Wed, October 05, 2016 12:11:31

Tras ese par de días en Punta Arenas, subimos a un autobús dirección a Puerto Natales y las Torres del Paine. Puerto Natales se encuentra a unos 250 kilómetros en dirección norte. Fue un trayecto largo y aburrido recorriendo la árida Patagonia chilena. Carlos se durmió enseguida y no se despertó casi hasta el fin del trayecto. Al levantar la cabeza me preguntó:

- ¿Qué has visto?

- Nada, tierra y ovejas.

En verdad, el paisaje está compuesto por una sucesión de haciendas vacías, rodeadas de vallas bajas para evitar que se escapen los esporádicos rebaños de ovejas. De vez en cuando una pequeña y destartalada caseta aparece en esas estancias. El refugio de los pastores. Más tarde nos comentaron que al ser el terreno tan árido, podía sostener muy poco ganado: unas dos ovejas por hectárea. El rebaño típico tiene 10.000 ovejas. Por tanto, una finca media tendría 5.000 hectáreas o 50 kilómetros cuadrados.

La región es inmensamente grande y está muy despoblada. Tiene cerca de 260.000 kilómetros cuadrados y está poblada por unas 280.000 personas. La densidad de población es de aproximadamente 1,1 habitante por kilómetro cuadrado. Además, la mayoría de los chilenos viven en poblaciones como Punta Arenas (solo esta ciudad concentra a 130.000 personas), Coyhaique, Puerto Aysén y Puerto Natales (17.000 habitantes). El terreno no urbano está prácticamente desierto. La Patagonia chilena tiene unos 2.800 millones de ovejas. Por tanto, la densidad es de algo menos de 11 ovejas por kilómetro cuadrado. Más ovejas que personas.

Pero bueno, dejaré de lado estas cifras y volveré al viaje. Puerto Natales es una ciudad diseñada en cuadrícula, con amplias calles y avenidas, construida a base de casas prefabricadas de una o dos plantas pintadas de colores. Se encuentra bien conservada, limpia y es una bonita ciudad, sobre todo por estar enclavada en un entorno natural de gran belleza. En toda la ciudad se encuentran repartidos multitud de hoteles y, sobre todo, albergues para mochileros. La ciudad es un verdadero enclave mochilero, desde el cual parten para visitar las Torres del Paine y otros lugares de la Patagonia chilena. A causa de ello, hay muchos restaurantes, agencias de viajes y tiendas para satisfacer a estos jóvenes turistas extranjeros.

Cerca de Puerto Natales se encuentra la Cueva del Milodón. Era una especie de perezoso prehistórico gigante. El mismo que Bruce Chatwin cita en su obra En la Patagonia como causa para iniciar su viaje. No fuimos a la cueva, pues nos pareció que no tendría mayor interés (al parecer han puesto una reproducción del milodón para hacer algo más atractiva la vista a ese lugar).

En su lugar, nos embarcamos en una lancha para ver lobos marinos, los fiordos y algunos glaciares. Visitamos el Glaciar Serrano. El trayecto fue interesante por los paisajes, aunque un tanto largo. Para entretenernos nos anestesiaban con whiskey escocés enfriado con hielo del glaciar.

A la hora de comer paramos en una estancia ovejera que llevaba una familia de orígenes alemanes. Debían completar el sueldo dando de comer a turistas, porque conocimos al dueño y estaba trabajando con las ovejas. No era atrezo. Compartimos el almuerzo con unas simpáticas enfermeras chilenas, también de vacaciones. La comida consistió, cómo no, en cordero a la estaca, es decir, asado al aire libre en una especie de cruz de hierro. Nos sorprendió, pues a pesar de ser ya una señora oveja, y no un tierno corderito, tenía buen sabor y apenas se notaba la grasa.



  • Comments(0)//vettoniaobliga.antoniomartincabello.com/#post97

Punta Arenas

ViajesPosted by Antonio Martín-Cabello Tue, October 04, 2016 10:39:00
Punta Arenas es una ciudad situada sobre el Estrecho de Magallanes, vamos en el fin el mundo, y sin embargo es una ciudad respetable, con una adecuada planificación y una población notable. Alejandro Pelfini, compañero y buen sociólogo en la Universidad Alberto Hurtado, me dijo que a él le había sorprendido, pues es una ciudad en un lugar donde uno no espera encontrar nada. Hago mías sus palabras. Es una verdadera ciudad rodeada de páramos semidesérticos y tiene cierto encanto.

Pasamos allí un par de días. Tras recorrer la mayor parte de los hoteles de la ciudad, nos alojamos en el de mayor categoría pues nos hicieron descuento. Es curioso, pero en Chile era posible negociar un descuento hasta en los mejores establecimientos hoteleros. Siempre había un cierto margen de maniobra. Era una de las ventajas de moverse en un país donde hay una buena oferta de alojamientos y los turistas no son tan abundantes como en otros lugares.

Recorrimos la plaza de armas, rodeada de buenos edificios entre los que se encuentra la Casa de España. En el centro de la misma una estatua dedicada, como no podía ser de otra forma a Hernando de Magallanes. Visitamos también el casino de Punta Arenas, un edificio moderno y de no demasiado buen gusto. Desde su planta superior, donde hay un café, se tienen unas estupendas vistas de la ciudad y del estrecho. Por la noche, terminamos en un “bailable” que nos habían recomendado dos chicas por la calle en el cual éramos los únicos extranjeros. Había buen ambiente y muchos puntarenenses con ganas de divertirse.



La verdad es que toda la ciudad pivota en torno al Estrecho de Magallanes. Es, pese a no ser nada más que una lengua de mar entre dos tierra, uno de los atractivos de la ciudad. Anduvimos varios kilómetros paralelos al estrecho para visitar una réplica de la Nao Victoria. El barco nos gustó, aunque esté decorado con unos “muñecos” a modo de navegantes de pésimo gusto y factura. Uno puede imaginarse lo que debió ser la convivencia de sus 42 tripulantes durante tres años.


También contaban con una réplica del bote James Caird con el cual Shackleton y sus compañeros recorriendo 1.500 kilómetros en busca de ayuda y salvación. Si la Nao Victoria sobrecoge, el caso de este bote aún más pues en comparación es minúsculo. No sé cómo pudieron sobrevivir a las tormentas y las olas del Atlántico sur en semejante embarcación.

Como curiosidad, en diversos puntos del estrecho quedan restos de las pasarelas de madera a través de las cuales se embarcaban miles de ovejas en el pasado con destino a los países más ricos. Esta industria ha sido básica para la región, origen de fortunas y sigue siendo la base de la economía local, como pudimos comprobar después al movernos por un terreno enorme poblado únicamente por millones de ovejas.




  • Comments(0)//vettoniaobliga.antoniomartincabello.com/#post96
Next »